
CAPITULO 4
Nunca creí que al lugar que el me llevaría seria la mismísima playa donde lo conocí por segunda vez. Solo que esta vez una gran fogata en medio de la arena iluminaba la oscuridad se cernía sobre todo. Un par de troncos se hallaban a ambos lados de la fogata. El se sentó en uno de ellos, y yo en lugar de sentarme en el otro, me senté a su lado.
Incapaz de contenerme mas formule la pregunte que me había estado persiguiendo desde que recupere parte de mi memoria:
-¿Como es que aun me amas?
-¿Cuando dije yo que te amaba?- Pregunto en respuesta con una rubia ceja levantada.
Me muero de vergüenza.
-Yo...ah...-Balbucee, en busca de una respuesta para sacarme de este lío.
Se rió un poco y luego me dio un beso en la mejilla. Me miro fijamente a los ojos antes de decir:
-Tanto amor que siento por ti es imposible que simplemente pase a causa de unos insignificantes meses.- Baje la mirada ante la intensidad de la suya, pero el puso dos dedos bajo mi barbilla alzándola suavemente para que lo volviera a mirar- Te amo, y eso es algo que nunca, jamas, cambiara.
Podía sentir como mi corazón gritaba sentir lo mismo, pero no podía decir esas palabras. No cuando hacia menos de un día que me había reencontrado con el, y solo unas pocas horas desde que recupere fragmentos de mi memoria.
En su lugar, bese levemente sus labios, a penas rozándolos, para después acurrucarme en sus brazos. El me rodeo con ellos, y me estrechó suavemente.
-¿Como es que aun me amas?
-¿Cuando dije yo que te amaba?- Pregunto en respuesta con una rubia ceja levantada.
Me muero de vergüenza.
-Yo...ah...-Balbucee, en busca de una respuesta para sacarme de este lío.
Se rió un poco y luego me dio un beso en la mejilla. Me miro fijamente a los ojos antes de decir:
-Tanto amor que siento por ti es imposible que simplemente pase a causa de unos insignificantes meses.- Baje la mirada ante la intensidad de la suya, pero el puso dos dedos bajo mi barbilla alzándola suavemente para que lo volviera a mirar- Te amo, y eso es algo que nunca, jamas, cambiara.
Podía sentir como mi corazón gritaba sentir lo mismo, pero no podía decir esas palabras. No cuando hacia menos de un día que me había reencontrado con el, y solo unas pocas horas desde que recupere fragmentos de mi memoria.
En su lugar, bese levemente sus labios, a penas rozándolos, para después acurrucarme en sus brazos. El me rodeo con ellos, y me estrechó suavemente.


